Es opinión más que extendida que, el mes de Julio, es el mes por antonomasia de la Virgen del Carmen y, centrándonos algo más en nuestra Hermandad, el mes en el que celebra la Fiesta Litúrgica de Santa María Magdalena (22 de julio).
No obstante, el mes de Julio tiene dos fechas que, de una manera u otra, tienen que ver con la vida de nuestra Hermandad.
La primera de las fechas tiene que ver con nuestro carácter sacramental. Cada 1 de Julio la iglesia celebra la Fiesta de la Preciosísima Sangre de Cristo, fecha la cual toma rango de Solemnidad para los Misioneros de la Preciosa Sangre, congregación fundada por San Gaspar de Búfalo (1786-1837). Pero, para centrarnos en esta “desconocida” fiesta, nos tendríamos que remontar a 1849, cuando el Papa Pio IX, estando exiliado en la ciudad italiana de Gaeta, tenía como compañero de pesares a Giovanni Merlini, tercer superior de la orden de los Misioneros de la Preciosa Sangre, quien sugirió al Papa que, si volvía a recuperar los territorios pontificios hiciera un voto de extender, a toda la Iglesia, la Fiesta de la Preciosísima Sangre de Cristo. Así lo hizo y por decreto de 10 de agosto de 1849, fijó que cada primer domingo de julio se dedicara a la Preciosísima Sangre de Cristo. En 1960 el Papa Juan XXIII introdujo la letanía “Bendita sea su preciosísima Sangre” en la bendición eucarística. Tras el Concilio Vaticano II, esta fiesta se unificó con la Solemnidad del Corpus Cristi.
La segunda fecha de este séptimo mes del año, a la que hacemos alusión es el día 9. Este día la Congregación de los Pasionistas, celebra el día de su patrona; María Madre de la Santa Esperanza. A priori, puede parecer que no tiene nada que ver con nosotros, pero, muchos años, aún se sigue haciendo alguna que otra vez, la misa que le dedicamos a la Virgen de la Esperanza el 18 de diciembre, toma los textos litúrgicos de esta festividad pasionista. Así, la primera lectura del libro del Eclesiástico, el pasaje evangélico de las Boda de Caná del Evangelio de San Juan, el Salmo, en el que rezamos el Magnifica con ese estribillo tan arraigado en nosotros “María, Esperanza nuestra, Dios Te Salve” y la antífona al Evangelio; “Madre Santa, Virgen sin Mancha. Reina gloriosa del mundo, intercede por nosotros ante el Señor que te escogió” son textos tomados de la Misa que, los Pasionistas celebran en honor de María Madre de la Santa Esperanza.
Esta Congregación se fundó en el siglo XVIII, por el Padre Tomás Struzzieri. La imagen de la Virgen de la Buena Esperanza es representada en un cuadro que se venera en el Santuario italiano de San Gabriel de la Dolorosa.
Dos fechas del mes de julio que, sólo acrecientan nuestro amor y devoción a la Virgen de la Esperanza.
José Antonio Vieira Roldán
Diputado de Formación.
