Ser hermano de la Hermandad Sacramental de San Francisco, imprime carácter, pero esconde un compromiso indeleble. El compromiso de creer firmemente, adorar y fomentar el culto al Santísimo Sacramento de la Eucaristía, donde se encuentra verdadera, real y sustancialmente, el cuerpo y la sangre, junto con el alma y la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo.
Entre los fines estatutarios de nuestra Hermandad destacan el de mantener e incrementar el culto público, interno y externo al Santísimo Sacramento. Por ello, durante esta semana de la Octava del Corpus, todos los hermanos estamos convocados a vivir intensamente el Triduo Sacramental, y la Solemne Función en honor a Jesús Sacramentado, que culminará con la Procesión Eucarística por las calles de nuestra feligresía, la bendición y reserva del Santísimo Sacramento.

Y por ello, los Hermanos de San Francisco, nos reuniremos estos cuatro días en torno a la Eucaristía, que como dice el Papa León XIV, “es el don de la presencia viva de Cristo en medio de nosotros”.
Con el fin de alcanzar los beneficios espirituales, y vivir intensamente la adoración, conviene recordar algunos CONSEJOS para el encuentro con Jesús Sacramentado:
- MOSTRAR ACTITUD DE FE VIVA: Decir desde el corazón: “Señor creo que estás aquí presente”.
- MOSTRAR RESPETO: Preséntate con dignidad ante el Señor, con la vestimenta adecuada, porque es un encuentro con Dios vivo.
- A LA LLEGADA: Ante el Señor haz una GENUFLEXIÓN SIMPLE (Doblar la rodilla derecha hasta el suelo, antes de sentarte). Este gesto simboliza reverencia, humildad y sumisión ante Dios.
- GUARDAR SILENCIO: Sentado y con la mirada en el Señor, durante unos minutos, deberás guardar silencio profundo. Te ayudará a apagar el ruido del mundo y el ruido interior.
- POSTRATE ANTE EL SEÑOR: Haz una GENUFLEXIÓN DOBLE (apoyando ambas rodillas en el suelo e inclinando la cabeza al mismo tiempo). Arrodillarse o postrarse es un gesto de humildad y adoración, que te ayudará a concertarte en tus oraciones.
- ORAR CON LA PALABRA: Reza despacio, sin prisa. Habla con Jesús como con un amigo, cuéntale tus alegrías, tus miedos, tus proyectos, o simplemente contempla al Señor en silencio. A veces lo más grande es dejarse mirar. Deja que Dios te hable.
- EN LA DESPEDIDA: Termina siempre con un agradecimiento sincero, y no olvides hacer una genuflexión simple, sin perder la mirada.
Los Hermanos de San Francisco tenemos el deber de acompañar al Señor en estos días de la Octava del Corpus. Dios vivo nos espera en el sagrario, y nos invita a recibirlo en el Santo Sacrificio de la Misa, y en su Procesión Eucarística, como lo viene haciendo desde aquel año 1984, en que nuestra Hermandad alcanzó el carácter Sacramental.
Y un último ruego, acompaña a Jesús Sacramentado por las calles de la feligresía, con tu cirio, o detrás de la custodia. Como dice el Papa León XIV: “la procesión dice que Él no permanece encerrado en el templo, sino que sale a nuestro encuentro. Jesús camina por las calles, atraviesa las plazas, visita nuestros barrios, habita los lugares de nuestra vida cotidiana. Él es el Dios cercano que camina con su pueblo, el Señor de la historia, consuelo de los débiles, luz para las familias, esperanza para los enfermos, paz para quien sufre”.
José Alfonso Varela Rodríguez.
Consiliario 3º.

