En la Iglesia de Santa María de la Esperanza, nada está puesto de forma gratuita. Todo tiene un sentido y un significado en la vida de nuestra Hermandad. Así, nada más entrar, en la pared del lado de la Epístola, a la derecha, encontramos un cuadro de dismensiones considerables, donde vemos representada una imagen de San José con el Niño. La pintura de este cuadro es obra del artista, nuestro hermano Mario Moya Carrasco, el cual, fue bendecido en marzo de 2002. Pues bien, la importancia del día de San José en nuestra Hermandad, viene dada por ser ese día, en el año 1992, en el que se bendijo la ampliación de nuestro actual templo.
Fue en la jornada del 19 de marzo de 1992. Una jornada radiante que, para nuestra Hermandad, amanecía en la iglesia conventual de las Hermanas de la Cruz, donde habían estado nuestro titulares, durante nueve meses. Todo estaba dispuestos y, en un emotivo traslado, que discurrió por las calles de Garcí-Fernández, Berdigón, Pérez Carasa, Miguel Redondo, La Paz y Esperanza Coronada ( en aquel entonces Padre Andivia), el Santísimo Cristo de la Expiración, María Santísima del Mayor Dolor y Nuestra Señora de la Esperanza, volvieron al remozado templo.
Por la tarde, se llevó a cabo el Pontifical de Bendición de la nueva Iglesia. La Misa, fue presidida por nuestro obispo de aquel entonces, Monseñor González Moralejo, siendo concelebrada por varios sacerdotes vinculados a la Hermandad, entre ellos, nuestro Capellán y Director Espiritual D. Antonio María Pulido. La misa concluyó con el canto del TE DEUM por parte de la Coral Polifónica de la Hermandad.
Sin duda, el 19 de marzo de 1992, se gestó una de las páginas más gloriosa en la, más que centenaria, Historia de la Hermandad. Un día que no debe caer en el olvido.
Pero San José para los hermanos de San Francisco, debe ser algo más. Es el Santo más vinculado con la devoción a la Virgen de la Esperanza. Así, la monja agustina Santa Anna Katherina Emmerich recogió en una de sus visiones el dolor que sentía San José cuando, les cerraban las puertas de Belén, estando la Virgen embarazada. La mistica agustina comentó “ José lloró y María lo consoló con dulces palabras”
A San José, le han llamado el Santo silencioso, debido a que en silencio, él también pronunció un sí rotundo a Dios para aceptar a María. En este sentido, el Papa Francisco, en 2020, publicó la Carta Apostólica “Patris Corde,” un documento imprescindible para acercarnos a la figura de San José.
De las fechas más importantes, en las celebraciones para honrar a San José, tenemos que, el 19 de marzo empezó a ser festivo en 1479 durante el pontificado de Sixto IV. El 1 de mayo, el Papa Pio XII, lo nombra patrón de los trabajadores y, el Papa Pio IX, en 1870, la nombra Patrón de la Iglesia. Estas tres fechas, se complementan con algunas más que, ahora, no es el momento de comentar pero, por ser un dato desconocido, desde 1788 y, a instancia del Papa Clemente III, las imágenes de San José pueden ser Coronadas Canónicamente. Este privilegio viene avalado por ser, San José, descendiente de la estirpe de David. La primera imagen de San José que fue coronada fue en Guatemala en 1789 y en España, la primera fue en 1921 en Barcelona. En Andalucía, de las pocas imágenes de San José que están coronadas canónicamente, tenemos dos, en Cádiz y en Córdoba.
¿Fue casualidad? No lo creo. San José siempre estará, de una manera u otra vinculado a nuestra Hermandad.
José Antonio Vieira Roldán.
Diputado de Formación.

