Comenzamos el Adviento. En las Iglesias, un elemento llamará la atención; la Coronada de Adviento. Esta corona, tiene su origen en Alemania, pero el cristianismo, la convirtió en uno de los signos visibles más palpables de esta época del año. Su forma circular, nos recuerda que, Dios no tiene ni principio ni fin. En este círculo, se colocan cuatro velas; morada, verde, roja y blanca, las cuales se irán encendiendo, una a una, cada domingo, para ir indicándonos el itinerario que, vamos siguiendo, hasta llegar a la verdadera luz de la Navidad, cuando celebremos el nacimiento del Niño Jesús. El día de Navidad, se puede encender una quinta vela blanca opcional, colocada en el centro. Hay países en los que, las velas que se encienden son, tres moradas y una rosa.

En esta primera semana, encendemos nuestra vela morada. Empezamos el Adviento. Tiempo litúrgico preparatorio, previo a la celebración de la Solemnidad del nacimiento del Hijo de Dios.

El Adviento, tiene su origen en el siglo IV. La actual estructura del Adviento se la debemos al Papa Gregorio Magno, quien en el siglo VI, redujo a cuatro las semanas que lo conforman, toda vez que, anteriormente eran seis semanas. No obstante, a lo largo de los siglos la estructura del tiempo de Adviento ha variado en muchas ocasiones.

Hoy encendemos la vela morada de nuestra Corona de Adviento, Es tiempo de vigilia, es tiempo de penitencia.

José Antonio Vieira Roldán.

Diputación de Formación.

Ir al contenido
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Puedes revisar nuestra política de privacidad en la página de Política de Cookies.