Como ya se indicó, la Cuaresma, cuyo vocablo proviene de Cuadragésima, comienza el Miércoles de Ceniza y finaliza la tarde del Jueves Santo, antes de la Misa de la Cena del Señor. Un periodo que, si hacemos un recuento, veremos que no suman cuarenta días. ¿Entonces? El tiempo litúrgico de la Cuaresma ha variado, a lo largo de los siglos, mucho en su configuración. La cifra de cuarenta días, siempre ha estado latente, no como cantidad real sino, como un número simbólico. El cuarenta es un número cargado de simbolismo en la Biblia. Así, vemos como cuarenta fueron los días que duró el Diluvio (Gen 7,4), cuarenta los años que el pueblo de Israel pasó buscando la Tierra Prometida (Jos 5,6), cuarenta, fueron los días que estuvo Jesús en el desierto (Lc 4,1-2)… El cuarenta es un número que se repite muchísimo en la Biblia. Es el número de la perfección, de los días necesarios para experimentar cambios significativos, como se puede desprender del Libro del Deuteronomio (Dt 8,2-3). Pero, volvamos a la Cuaresma.
A lo largo de los siglos, la Cuaresma ha cambiado, en ciertas ocasiones de fechas. Así, hasta el siglo IV, comenzaba en domingo y terminaba en la tarde del Jueves Santo. En este caso, si sumaban los 40 días preceptivos. Con el tiempo, una vez que la Cuaresma comenzaba el Miércoles de Ceniza, ésta terminaba el Sábado de Gloria. En este caso, los días cuaresmales sumaban 46 días, a los cuales, se les descontaban los seis domingos, quedando un total de 40 días. Incluso, hay quienes han considerado la Cuaresma el periodo de cuarenta días que transcurren entre el Miércoles de Ceniza y el Domingo de Ramos.

La configuración actual de la Cuaresma se llevó a cabo, tras el Concilio Vaticano II. El 14 de febrero de 1969, el Papa Pablo VI, estableció, a través de su Carta Apostólica Mysterii Paschalis, donde se incluían las Normas Universales sobre el Año litúrgico y el Calendario, que, “ El tiempo de Cuaresma va desde el Miércoles de Ceniza hasta la Misa de la Cena del Señor.” Este documentos apostólico entró en vigor el 1 de enero de 1970. Por lo tanto, la Cuaresma tiene una duración de 44 días, aunque, los seis domingos cuaresmales (incluimos el de Ramos), no son días de ayuno, dado el carácter pascual del que gozan. A pesar de lo expuesto, la Cuaresma hemos de considerarla como un periodo de cuarenta días por todo el significado y simbolismo que tiene.
José Antonio Vieira Roldán .
Diputado de Formación.
