A pesar de que pasan desapercibida y, en muchos casos, son desconocidas por un gran número de hermanos, nuestra hermandad es poseedora de cuatro reliquias de distintas índoles, de las que, alguna que otra vez, se ha publicado sus historias y, los piadosos motivos por los que llegaron a nuestra hermandad. Por lo tanto, no nos pararemos en contar la historia de nuestra pequeña lipsanoteca (colección de reliquias) y sólo nos detendremos, de forma escueta y sencilla, en algunas reseñas sobre las características de nuestras reliquias.
Puede parecer, a priori, que es sencillo conocer el sentido religioso de las reliquias. Son muchas las veces que, con un punto de sorna nos hemos burlado de reliquias sin saber el motivo, simplemente, porque lo hemos escuchado. La manida expresión “Si uniéramos todos los lignum crucis, podría cargarse un gran barco,” la pronunció, para ofender a la Iglesia en el siglo XVI Calvino, que precisamente, muy católico no era. Así, podríamos seguir.
El mundo de las reliquias; su historia, sus cultos, sus orígenes, etc, es apasionante y no es este el lugar para extendernos en el tema. Pero cuando hablamos de reliquias; ¿sabemos las reliquias que posee la hermandad? ¿Cuál es la más importante?, ¿Qué culto debemos darle? Muchas preguntas que, a lo largo de estas líneas intentaremos aclarar de forma muy somera.
Nuestra Hermandad de San Francisco posee reliquias de cuatro santos. Cuatro reliquias, que tienen distintas consideraciones. Para empezar, el culto que se le rinde a las reliquias es el de dulía, culto de veneración. Es el mismo, que se le rinde a las imágenes y a los santos. La Iglesia, para regular el trato y el culto que le debemos a las reliquias, aprobó el 5 de diciembre de 2017 la Instrucción sobre Las reliquias en la Iglesia: autenticidad y conservación, un documento que surge debido a la proliferación de reliquias falsas o de origen dudoso. La Iglesia, en la introducción de la citada instrucción habla de que las reliquias expuestas a la veneración de los fieles, tienen que contar con su “correspondiente certificado de la autoridad eclesiástica que garantice su autenticidad” En la actualidad, no son pocas las reliquias que han sido adquiridas de forma “fraudulentas” pero, en este sentido, el Canon 1190 del Derecho Canónico es claro; “Está terminantemente prohibido vender reliquias sagradas.” El documento de autenticidad, la llamada “Auténtica”, fue promovido por el papa Inocencio III, ante el aumento de ventas simoniacas de reliquias. Reliquias que, en más de una ocasión han sido consideradas amuletos o talismanes.
El lugar natural de culto de una reliquia en el templo es bajo el altar. En el Libro del Apocalipsis leemos: “Vi debajo del altar las almas de los que habían sido inmolado a causa de la Palabra de Dios y del testimonio que habían dado” (Ap 6,9) Este pasaje justifica el por qué deben de estar debajo y, nunca sobre el altar, que es el espacio reservado para el Cuerpo y la Sangre de Cristo.
Pero, aclaremos primero, para los que desconozcan el dato, cuáles son las cuatro reliquias que posee nuestra hermandad.
1.- El Solideo del papa San Juan Pablo II. Esta reliquia está custodiada en el cuarto de la Virgen de la Esperanza. Se trata de una reliquia de segunda clase, debido a que se trata de un objeto que, estuvo en contacto directo y, uso en vida, San Juan Pablo II en su estancia en Huelva en 1993.
2.- Reliquia de Santa Ángela de la Cruz. Esta reliquia se venera, en un magnífico relicario, a los pies de la Virgen de la Esperanza. Se trata de una reliquia de segunda clase “Ex indumento”. Consiste en un trozo de su hábito. En este momento, se ha de recordar que, el cuerpo de Santa Ángela está incorrupto y, por lo tanto, imposible de que se trate de una parte de su cuerpo. Esta reliquia procesiona en el paso de palio de Nuestra Señora de la Esperanza.
3.- Reliquia de San Manuel González. La reliquia del que fuera Arcipreste de Huelva entre 1905 y 1916, se venera en artístico relicario y, actualmente se conserva en el museo de la hermandad. Esta reliquia procesiona en el paso del Cristo de la Expiración.
4.- Reliquia de San Francisco de Asís. Se trata de una reliquia de primera clase “Ex cineribus” Ceniza del esqueleto del Poverello de Asís, llegada desde Roma para nuestra hermandad. Actualmente está a la espera de ser venerada en un relicario que, está en proceso de elaboración.
En cuanto al culto que deben de recibir, ya hemos comentado que se le debe rendir culto de dulía, de veneración. Es interesante recalcar que, ninguna de las reliquias que posee nuestra hermandad, es de tercera clase, las conocidas como brandeas, reliquias por contacto con una reliquia de primer o segunda clase.
Las reliquias tenían un día señalado en el calendario litúrgico, el cual hoy es inexistente. Se trata del 5 de noviembre, día en el que, cada Iglesia rendía culto a todas las reliquias que tuviese. En la actualidad, a las reliquias se le rinde culto de veneración el mismo día del santo al que pertenece. Pero, ¿Por qué queremos y veneramos las santas reliquias? El principal motivo es porque son partes de los cuerpos de santos que ya gozan de la presencia de Dios. Santos que resucitarán y por ello, el día del santo, del cual se tiene una reliquia, se puede rezar el credo, debido que en el afirmamos nuestra creencia en la resurrección.
Como decíamos al principio, el estudio de las reliquias es, además de apasionante, enriquecedor para acercarnos, no sólo a una realidad de la Iglesia, sino al conocimiento de las ejemplares vidas de los santos, a quienes pertenecen dichas reliquias. Pero eso, se quedará para otra ocasión.
José Antonio Vieira Roldán.
Diputado de Formación.
