GALERÍA FOTOGRÁFICA | La subida del Señor es un momento único que nos acerca a Él, al Santísimo Cristo de la Expiración, en cuerpo y alma. Te llevamos a la cruz, a lo más alto del monte Calvario. Y allí te rezamos. 

𝑶 𝑫𝒐𝒎𝒊𝒏𝒆 𝑱𝒆𝒔𝒖 𝑪𝒉𝒓𝒊𝒔𝒕𝒆, 𝒂𝒅𝒐𝒓𝒐 𝒕𝒆 𝒊𝒏 𝒄𝒓𝒖𝒄𝒆 𝒑𝒆𝒏𝒅𝒆𝒏𝒕𝒆𝒎 𝒆𝒕 𝒄𝒐𝒓𝒐𝒏𝒂𝒎 𝒔𝒑𝒊𝒏𝒆𝒂𝒎 𝒊𝒏 𝒄𝒂𝒑𝒊𝒕𝒆 𝒑𝒐𝒓𝒕𝒂𝒏𝒕𝒆𝒎: 𝒅𝒆𝒑𝒓𝒆𝒄𝒐𝒓 𝒕𝒆, 𝒖𝒕 𝒊𝒑𝒔𝒂 𝒄𝒓𝒖𝒙 𝒍𝒊𝒃𝒆𝒓𝒆𝒕 𝒎𝒆 𝒂𝒃 𝒂𝒏𝒈𝒆𝒍𝒐 𝒑𝒆𝒓𝒄𝒖𝒕𝒊𝒆𝒏𝒕𝒆.

Señor mío Jesucristo, te adoro colgado en la Cruz y coronado de espinas, rogándote que esa misma Cruz me libre del ángel vengador.

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